Demasiados porques

¿Por qué todavía no soy capaz de sentir total indiferencia?
¿Por qué la persona que hiere es la que encima luego es feliz?
¿Por qué parece que la mala suerte se ha cebado con mi familia?
¿Por qué me afecta tanto la soledad?
¿Por qué no soy capaz de ilusionarme?
¿Por qué tengo tanto miedo de enamorarme y a la vez es lo que más deseo?
¿Por qué me cuesta un horror poner palabras a mis sentimientos?
¿Por qué el tiempo va tan despacio pero a la vez tan deprisa?




¿Cuándo llegará mi momento para ser feliz?
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Claudia P.

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6 trocitos de felicidad:

  1. Sé por experiencia que cuando has encontrado a alguien que crees que es la persona definitiva y luego no sale bien es difícil recomponer los pedazos del alma (difícil, pero no imposible).

    En esta situación, cuando hemos creado circuitos mentales que incluyen en muchos aspectos de nuestra vida a la otra persona, ésta aparece frecuentemente en nuestros pensamientos y conversaciones. Podemos intentar forzar la indiferencia, pero en el interior volvemos a caer en pensamientos y patrones conocidos. Y da rabia porque no es lo que uno quiere.

    También es difícil acostumbrarse a no poder contar con esta persona a la hora de compartir sentimientos, pensamientos y momentos; por eso se hace cuesta arriba la soledad.

    Peor es cuando además empiezas a no confiar en tu propio juicio: si aquella vez estabas seguro de que era la persona adecuada, ¿cómo puedes volver a estar seguro en una situación similar?

    Lo triste es que las personas que no sienten tan intensamente, que no se plantean las consecuencias de sus actos, que prefieren quedarse en las partes superficiales del corazón y del pensamiento, no tienen este tipo de problemas, superan las cosas rápidamente y no padecen las inquietudes que hoy nos exponen.

    Pero te voy a decir una cosa: estoy seguro que muy dentro de ti misma prefieres ser como eres, aunque esto a veces te haga sufrir, porque cuando llegue el momento de volver a amar también lo sentirás con más intensidad. Y ese momento llegará, no tengo la más mínima duda.

    Un beso!

    PD: Hacía tiempo que no escribía un "tocho" en los comentarios!!

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  2. Por experiencia propia cada vez que he caído en espirales de dudas como la tuya he aprendido algo que me ha hecho tomar decisiones solo y mi carácter y personalidad a base de decepciones, desamores e infidelidades han aprendido a ser menos pasional y más racional en momentos en los que antes me dejaba llevar.

    Ojo, que aún sigo dejándome llevar porque es algo innato en nosotros lo de sentir las cosas de esta manera, pero las caídas son menos y si las hay te recuperas antes sin sufrir.

    Tiempo y paciencia.
    No necesitas más.

    Besis

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  3. Hay preguntas que no tienen respuesta. Aunque yo creo que la respuesta a alguna de las tuyas es que a veces la razón y el sentimiento llevan ritmos diferentes. Y que las palabras no pueden expresar todo lo que sentimos.
    Un besito, y disfruta del verano (si estuvieras muerta como yo no podrías...).

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  4. Pronto, Ojitónica, ya verás. Ánimo y un besote.

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  5. LGG, has resumido muy bien mi caótica mente. Todo lo que has descrito me ha pasado por la cabeza, y si, tienes razón en tu suponer: me gusta como soy aunque a veces parece que vaya a terminar loca perdida! jaja. Gracias por tu tocho :)

    Toni, la verdad q se aprende de estas situaciones, algo bueno tiene q salir de ellas. Y como tú, imagino q cnd encuentre a la persona adecuada, volveré a dejarme llevar por el corazoncito :)

    Cé, muchas veces me faltan palabras y es entonces cnd me entra el agobio y la frustración por no saber expresarme... Espero q estés mejor del super trancazo que llevas encima. Mi verano espero q empiece esta semana, cuando por fin termine mis dichosas opos...

    FranRo, ojalá tengas razón :)

    Un besazo enorme a todos y gracias por vuestras palabras.

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