Mi voz ha decidido abandonarme

Una de las peores cosas que te puede pasar siendo profe, es perder la voz.
Y a mí, es la segunda vez que me pasa. 

Este mismo año, en febrero, lo experimenté por primera vez. Lo pasé tan mal que sólo deseaba que fuera una de esas experiencias que se viven una vez en la vida. Pues no, la mala pata me persigue y he terminado la tarde sin voz.

Y no os vayáis a pensar que se debe a que este fin de semana ha sido de excesos, sino que precisamente por notarme un poquito de mal de garganta, ni salí. Me porté bien, cuidé mi garganta, y así he seguido hasta hoy. Pero claro, una clase de 21 niños de 4 años exige un tono de voz algo alto, y al final de la tarde he notado que ya no podía más. Los 70 kilómetros de vuelta a casa han transcurrido en silencio (por mi parte, me he tenido que conformar escuchando a mis compis) y cuando he llegado a casa, me he limitado a saludar con la mano. 

Voy a ver si encuentro algún remedio casero para recuperar un poquito de voz, porque tengo que acabar la semana. Qué miedo... si en lunes estoy así, no quiero imaginar cómo estaré el viernes.

+1

Claudia P.

  • Image
  • Image
  • Image
  • Image
  • Image
    Comenta con Blogger
    Comenta con Facebook

7 trocitos de felicidad:

  1. Este tiempo es lo que tiene... mucha vitamina A, y pañuelito en la garganta ;)
    Que te mejores!! Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así ha sido, cuello alto y leche con miel! hoy ya se me escucha, aunque cnd llevo un ratito hablando se queda en un murmullo, jaja. Un beso

      Eliminar
  2. Respuestas
    1. Fíjate que no me gusta, pero ha venido bien :)

      Eliminar
  3. Recuerdo que tenía una profesora que por culpa de unos ganglios se quedaba sin voz a menudo. A eso súmale la cantidad de horas al día que tenéis que estar hablando con la voz elevada o incluso chillar. Supongo qeu ya lo haces, pero mucha agua mientras das las clases, y a mejorarse :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí en los años anteriores en Fraga nunca me había pasado, pero este año, ya es la segunda vez... y mira que soy de gritar siempre e incluso en fiestas rara vez me quedo afónica (un poquito ronca, sí, pero no perder la voz). Y sí, me toca hablar alto y de vez en cuando (demasiado a menudo con algún canijo) me toca pegar el chillido de la muerte, pero bueno. Estoy deseando que llegue el finde para descansar la garganta :)

      Eliminar