Una niña especial

Ella tiene 11 años y hasta hace 2 nunca había salido del Sahara.
Es por eso que ella es afortunada, no todos los niños tienen esa oportunidad, y ella ha podido disfrutarla durante dos veranos.

Desconozco cómo fue su primer verano, porque no tuve la suerte de conocerla. Pero este verano he podido maravillarme con ella y eso ahora ha dejado una marca muy grande en mi corazón.

Llegó con sus construcciones peculiares a la hora de comunicarse, ya que el idioma es una de las barreras que ha tenido que superar (además de llevar un audífono ya que es sorda). Pero a su vez, llegó con una frescura y una sonrisa inimaginables. Me siento orgullosa al decir que he pasado parte del verano jugando con ella, que me buscaba cada mañana para saludarme, que algunas de las tonterías que hice para hacerla reír se las ha estado repitiendo a mis compañeros durante todo el verano. Y era genial verla partirse de risa por algo que tan sólo ella y yo entendíamos. Que una niña que no sabe escribir ni leer ni dibujar, porque hasta hace nada no sabía qué era un lápiz o un folio, te haga dibujos casi todas las semanas, es algo precioso. Porque implica un esfuerzo y unas ganas de aprender que no todo el mundo tiene. Y eso es algo que me quita las palabras. Mi respuesta a este tipo de gestos fueron algo tan universal como un abrazo. Y sé que eso era lo que ella buscaba.

Ella ha tenido un verano mágico, porque ha tenido un montón de vivencias que en otras circunstancias no hubieran sido posibles. Pero también es cierto que tiene que ser difícil, porque su familia está lejos, y aunque aquí está bien, los echa de menos. Lo sé porque en sus últimos días, me hacía la cuenta atrás del momento de su partida. Y a mí cada día se me rompía un poquito más el corazón. 

Seguramente no la vea más, porque al despedirse nos dijo que este iba a ser su último verano aquí, pero tengo que dar gracias por haber conocido a alguien tan especial, con tantas ganas de vivir y con la sonrisa más maravillosa que nunca he visto. 

Y el último día de trabajo, el jefe nos hizo un regalo. Una foto de todos los monitores con ella. Su perfecta sonrisa brillando mientras nosotros la abrazamos. Y cada vez que miro esa foto, o los dibujos que me hizo, o su pulsera de gomitas que me regaló, no puedo evitar sonreír y echarla de menos.
+1

Claudia P.

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10 trocitos de felicidad:

  1. Me encantaría ver uno de esos dibujos

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    1. Se parecen todos mucho, básicamente son flores, y mi nombre con el de la peque. Algunos días añadía pegatinas :)

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  2. Quizás no la veas más, pero yo creo que hay gente que nos marca de por vida... y, aunque pasen los años, tu guardarás un poquito de ella en tí, y ella también se llevará siempre un poquito de tí en ella. :)
    Un abrazo!

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    1. Yo me he quedado con mucho, y espero que ella se haya llevado algo también. De hecho le regalamos la misma foto, imagino que la tendrá :)

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  3. Me has recordado a mi mejor amigo del colegio. En su familia trajeron una niña Saharaui tres veranos seguidos, y yo también la conocí y pasé días con ella, fue una experiencia única y diferente tanto para ella como para los que trataron en mayor o menor medida con ella. Es genial que existan este tipo de proyectos :)

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    1. Siempre quise traer algún niño o niña a mi casa durante el verano pero mis padres nunca se decidieron.

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  4. No se me ocurre mejor modo de explicar que sólo dando es como recibimos.

    Un abrazo

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    1. Yo siento que recibí más que ella. Fue un cariño demasiado puro :)

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  5. Yo también he conocido a niños así, que vienen los veranos para disfrutar un poco. Tiene que ser una experiencia maravillosa para ellos aunque también debe ser complicado... separarte de tu familia con 11 años o menos no es fácil. Pero al menos, durante unos meses han estado viviendo en un país un poco más abierto y que le ha ofrecido cosas que tal vez su familia no puede. A nosotras nunca nos va mal toparnos con esos niños para darnos cuenta de que es una realidad que existe! esas cosas nos hacen crecer

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo :)
      Ha sido una gran experiencia.

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