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Mi primera premier

Monzón puede considerarse un pueblo grande o una ciudad pequeña, pero ayer fuimos como una gran ciudad ya que gracias al esfuerzo de muchas personas se consiguió que la película "Palmeras en la nieve" llegara a Monzón antes de la fecha oficial de estreno, y desde aquí, GRACIAS por ello. Fue toda una experiencia. Conseguir entrada fue toda una odisea, horas de cola días antes pero mereció la pena. Porque no solo era la película, sino que contamos con la visita del director Fernando González Molina, con Alain Hernández y con Macarena García (para mí los mejores actores de la película, de verdad, Jacobo y Julia fueron dos personajes perfectamente interpretados por dos personas cercanas y fantásticas que aguantaron como campeones miles y miles de fotos anoche) y la propia Luz Gabás, vecina y escritora de Monzón que nos conmovió a todos creando esta maravillosa historia que ahora toma los cines de toda España. 


Puede parecer una tontería pero era algo que yo no había vivido y que fue genial. No nos hacemos a la idea de todo el trabajo que implica algo así, y más en un pueblo como el mío, pero estoy segura de que todos los montisonenses estamos pensando ya en el día en que lleven al cine "Regreso a tu piel" y que Monzón vuelva a ser el centro de una gran fiesta. 



Mi primera vez en un SPA

Este fin de semana ha sido movidito. Después de estar toda la semana currando, madrugando y echándome a dormir tarde, llegó el sábado y aún madrugué más, pero fue por una buena causa. Me fui de despedida de soltera con 6 amigas. Nuestro destino era Pamplona, pero antes de entrar en la capital, pasamos de largo (la novia casi llora) y nos fuimos a jugar unas partidas de paintball. La adrenalina, el buen tiempo y la monitora simpática que nos tocó hicieron de nuestra mañana una maravilla. Ya había jugado a paintball en varias ocasiones y la verdad que me gusta mucho (a pesar de los moratones).

Por la tarde nos instalamos en nuestro apartamento y nos fuimos de turisteo (toma palabro). Nuestra siguiente actividad fue ir a patinar sobre hielo (la novia esta vez sí que lloró, pero de emoción porque estaba disfrutando mucho y le estaba encantando todo). Aviso a navegantes que como una servidora no sepan frenar: no chocar contra la valla, es un error tremendo. Yo perdí mi pecho derecho allí. Estoy llorando su pérdida (o más bien el dolor que llevo todavía). Llegó la noche y nos fuimos de tapas y a mover un poco el esqueleto (como si no nos hubiéramos movido ya lo suficiente). Y sobre las 4 de la mañana caíamos en coma.

Domingo por la mañana, somos despojos humanos, pero hacemos acopio de fuerzas, recogemos todo tras desayunar y nos vamos a nuestra última actividad: una hora de SPA (hace años que había querido probar y por una cosa o por otra nunca había llegado a disfrutarlo). Yo siempre he tenido la espinita de saber qué siente con la mente en blanco (siempre tengo algo en la cabeza y en algunos momentos en un verdadero tormento). Y por fin, este fin de semana, lo conseguí. Luz tenue, agua en su correcta temperatura, y chorros y burbujas masajeando mi cuerpo. Cerrar los ojos, escuchar el sonido del agua y nada más. Sencillamente sublime. Salí de allí muy relajada (demasiado creo) y me vino estupendamente después de todo el estrés que estoy teniendo en el cole. De hecho, como siga así, pronto voy a tener que escaparme a relajarme de nuevo.

Esta semana me está costando levantarme por las mañanas, porque estoy más que cansada, pero que me quiten lo "bailao", que este fin de semana ha sido genial.