Mostrando entradas con la etiqueta Cuando música y sentimientos van de la mano. Mostrar todas las entradas
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Son tardes de domingo...

Llevar el pijama. Mimarte un poco. Darte una ducha caliente. Escuchar a Zahara y quedarte con las ganas. Leer un libro, una de esas historias para pasar el tiempo, para vivir un amor de fin de semana y dejar volar la imaginación. Dejarse llevar. Soñar despierta. Tomar un vaso de leche caliente, que también caliente tus manos. Encontrar en el sofá el lugar más cómodo del mundo. No mirar el reloj. Suspirar.

Y la música sigue sonando, y yo me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos...

Para dormir cuando no estés...

Voy a dejar de pensar en ti antes de irme a la cama. ¿Sabes por qué? Por que luego sueño contigo. Tus ojos verdes me traspasan. Pero luego viene la mañana. Y eso es lo malo. Estoy cansada. Cansada de despertar y que no estés aquí, conmigo.

Batalla de cabeza y corazón



Porque es una putada que no vayan en la misma dirección. Debería estar prohibido tener sentimientos tan contrarios. Mi cabeza sabe que eres un C A B R Ó N, sí, con mayúsculas y con todas las letras. Mi mente te odia por cómo me has tratado y por cómo me has hecho sentir: como si yo valiera menos que nada. Mis manos adoran romper esas cartas y esas fotos en las que mostrabas sentimientos bonitos y felices. Mis ojos ya se han cansado de derramar lágrimas amargas. Pero mi corazón va a parte. No te engañes, no te quiero. Ahora ya no podría volver a quererte más, porque aunque conseguiste lo imposible, que volviera a confiar en ti y despertaras sentimientos que yo creía más que desaparecidos, tu última actuación fue definitiva para matarlos. Pero eso no quita para que eche de menos tener a alguien a mi lado. Que mi corazón sigue recordando cosas que sólo me hacen sufrir. Que se empeña en hacer que demasiado a menudo estés rondando mi cabeza. Que parece que no quiere olvidarte. 
Y yo no lo entiendo. 
Y tampoco entiendo el motivo por el que sigo escribiendo estas tonterías.