Llevar el pijama. Mimarte un poco. Darte una ducha caliente. Escuchar a Zahara y quedarte con las ganas. Leer un libro, una de esas historias para pasar el tiempo, para vivir un amor de fin de semana y dejar volar la imaginación. Dejarse llevar. Soñar despierta. Tomar un vaso de leche caliente, que también caliente tus manos. Encontrar en el sofá el lugar más cómodo del mundo. No mirar el reloj. Suspirar.
Y la música sigue sonando, y yo me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos...