09 octubre 2011

Conversando con la Razón: segunda parte



"Comienzo a notar un ligero calor en mis mejillas y empiezo a despertar. Somnolienta intento abrir los ojos, pero sólo uno obedece mis deseos. Veo muy cerca la chimenea con el fuego ardiendo lentamente. Me pregunto dónde estará la Razón, y al querer girar la cabeza me doy cuenta de que la tengo sobre un precioso cojín de color rojo con bordados azules. Detrás de mí está la Razón, puedo ver las zapatillas de estar por casa y la parte inferior de la bata. Me incorporo y me estiro. Mi madre siempre me dice que le recuerdo a un gato pequeño cuando me estiro por las mañanas al levantarme de la cama. La Razón me da los buenos días y me pregunta qué tal he dormido.

- Muy bien. Gracias por su hospitalidad – digo con una sonrisa. ¿Y usted ha descansado?

- No. No tengo tiempo para eso.

- ¿No descansa ni duerme nunca? – pregunto algo escandalizada. Con lo que a mí me gusta dormir…

- Sí, pero no de la misma forma que vosotros.

- ¿Puedo preguntar cómo?

- ¿De verdad quieres saberlo?

- Si se puede, sí.

- Lo siento pero no, es una de las normas.

- De acuerdo, y ¿ha sido interesante este rato en el que yo he dormido?

- Claro, el tiempo en sí es interesante.

- ¿Ha hecho algo en particular?

- Lo de siempre: aprender, leer…

- ¿Y qué anda leyendo ahora?

- El rompejuramentos.

- Suena extraño – reclamo. ¿De qué va?

- De una tragedia, de cómo la ambición cambia a las personas.

- ¿Y lee este libro ahora por algo en concreto? ¿Ha ocurrido algo que pueda saber?

- No, simplemente me apetecía leerlo. Y ahora, ¿puedo preguntar yo algo?

- Adelante.

- ¿Qué te retiene aún aquí?

- En realidad no lo sé. Estoy muy cómoda con la manta, cerca del fuego y con una buena conversación. Es agradable tener con quien hablar. ¿Le molesto acaso?

- No, pero hay otros que quieren verte.

- En cuanto me vaya de aquí no podré volver ¿verdad? – pregunto con algo de pena.

- Son las normas, igual que en el resto de puertas.

- Por eso quizá me resisto a salir, porque es el primer lugar en el que obtengo respuestas directas. Tengo miedo de salir y que me surja alguna duda más.

- No soy la única respuesta a esa posible duda. Todos tienen una, ¿por qué la mía es tan importante?

- Ya le digo que este ha sido el primer lugar en el que he tenido con quién hablar y donde se me han contestado las preguntas. Me gustaría saber qué opina acerca de que el Señor del castillo quiera enseñarme los recovecos de su hogar.

- Arriesgado es la palabra.

- ¿Por qué?

- Te enseña parte de él. Eso siempre es arriesgado. ¿Y si algo no te gusta?

- ¿Eso es arriesgado? La clave es conocer a alguien tal y como es, y eso siempre es de agradecer, que te dejen conocerlo al completo. Y aceptar a esa persona.

- Así es.

- ¿Alguna recomendación de por dónde debo continuar mi viaje? ¿Alguna recomendación sobre la próxima puerta que deba abrir?

- 8 o 9. 8 rabia por verte. 9 sabe que llegará su momento, que es algo inevitable. ¿Por qué preguntas?

- Porque no sé dónde ir ahora, y no estaría de más saber qué opina la Razón al respecto.

- Aunque sea raro viniendo de mí, ve donde te diga tu corazón.

- Gracias. Por todo. Por su tiempo, por dejarme pasar la noche aquí, por responder a tantas preguntas y por la ayuda prestada. No le molesto ni le robo más tiempo.

- No molestas ni robas tiempo.

- Ojala pudiéramos volver a vernos.

- Sabes que no puede ser.

- La esperanza es lo último que se pierde, ¿no? – respondo con una sonrisa. ¡Ah! Por cierto, una última pregunta antes de irme.

- Dime.

- ¿Siempre hay tormentas ahí fuera?

- Claro.

- ¿Y a qué se debe?

- Soy la mente, la Razón. Es donde debo estar, en la tormenta. En el caos se encuentra el orden.

- ¿Y no le gustaría ver el sol de vez en cuando? – pregunto a la vez que pienso que yo no podría estar aquí demasiado tiempo. Me declaro amante del sol, soy como una pequeña plantita que lo necesita para vivir.

- No.

- ¿Y por qué si se puede saber?

- Es la norma.

- Jolín con las normas. Es la primera habitación que tiene tantas normas.

- Es la primera y única en la que has preguntado por ellas, es normal.

- En fin, recojo mis zapatos y me marcho. ¿Quiere que le ayude a recoger la manta o alguna otra cosa?

- Tranquila, ya me ocuparé yo más tarde.

- Cuídese, y cuide de todos estos libros, este es un lugar mágico.


Me pongo mis zapatos y me voy del precioso salón. De nuevo me encuentro en la tormenta, en las escaleras que se sostienen mágicamente. Nubes negras, rayos y truenos vuelven a rodearme. Despacio bajo las escaleras y abriendo la puerta, vuelvo a la sala circular para decidir cuál va a ser mi próximo destino."

9 trocitos de felicidad:

B.C. dijo...

Muy bonito texto. Es interesante :)

Me ha hecho muchísima gracia tu comentario sobre las uñas rojas. A mí también me pasaba algo parecido. Mi abuela (que en paz descanse) SIEMPRE (y lo recalco porque no he conocido mujer más presumida) llevaba las uñas pintadas de rojo y cuando se empezaron a llevar, yo no las veía, más que para mi abuela :)

Un besito!

Estrógena dijo...

qué bueno! me encanta! y por cierto, ya somos dos pensando en las uñas rojas, jaja, que por cierto tengo que visitar el blog de B.C. que lo tengo abandonado...
Acabo de editar el post y te he añadido, perdona, se me ha pasado en la lista de palabras que tú también la habías dejado, cómo iba a faltar una de mis seguidoras más fieles desde el principio!!!
un abrazo enorme guapísima!

Ojizarka dijo...

B.C, gracias por venir, ya hacía días q no te veía :) Me alegra q te guste el texto, y sobre las uñas rojas quizá sea algo de eso, estoy acostumbrada a ver a gente mayor con ese color de uñas, jaja.

Estrógena, gracias por editar el post!!! eres un encanto! :D

un besote a las 2 hermosas!

Midas dijo...

Una visita interesante a la morada de la Razón sin duda, con tantas idas y venidas por aquellos lares, casí habrás de hacer un mapa para que nos orientemos los profanos!:P

Propuestas chorras aparte, la verdad es que me han gustado ambos textos, amén de las sugerentes insinuaciones de lo que se esconde en el castillo más allá de las puertas de la Razón.

PD: No me preguntes por la música, por que sin saber por qué,usaba los temas ambientales que tenia en funcionamiento mientras leía y no los puse en ninguna de las dos ocasiones.jeje.

¡Mil besos de terciopelo!

Fran Rodríguez dijo...

Realmente me ha encantado esta sala. Siempre es agradable toparte con la Razón, aunque algunas veces nos joda el no obtener respuestas. Me gustaría que te quedases junto a ella más tiempo.
No puedo decirte mucho más porque yo soy escritor, no crítico literario. Pero como lector cada vez me gusta(s) más.
Leyendo el comentario de Midas se me ha ocurrido un pequeño detalle para la historia de las puertas que seguro te gustará. Te mandaré un ejemplo y la forma de crearlo.

Anónimo dijo...

No deberia morirme nunca.

Fijo que si...

.-

Ojizarka dijo...

Midas, para no perderse en este castillo se recomienda volver a leer las distintas estancias :P Xcierto, muy mal por no poner la música!! jajaja.

Fran, el tiempo que puedo pasar en casa sala es muy limitado, de hecho esta es la vez q más rato he estado y por eso se han hecho 2 capítulillos. Tengo pendiente leer tu mail para poner aquello que me dijiste, pero mi tiempo es muy limitado y ahora más. Viva el agobio de vida q llevo!!!!

Señor PuntoRaya, viva la modestia!! jajajaja. Para cnd la siguiente puerta? :P

GRACIAS por vuestras visitas y comentarios!

Anónimo dijo...

Pos cuando a la señora le entren ganas y tenga tiempo.


.-

Ojizarka dijo...

Las ganas ya están, el tiempo es algo más complicado... :S